Ir al contenido principal
Hablemos
Búsqueda con IA

Cómo comprobar si ChatGPT recomienda su clínica dental

Imagen generada con IA

Puede comprobarlo usted mismo en una tarde y sin contratar nada. Pregunte a ChatGPT lo que preguntaría un paciente: «implante dental en el barrio de Salamanca, Madrid», y no «¿conoces la clínica X?». Escriba la ciudad dentro del prompt y repita cada pregunta entre tres y cinco veces, porque la respuesta cambia. El resultado no se lee como un sí o un no, sino como una proporción de apariciones. Y antes de pagar por «optimizar su web para la IA», conviene leer la guía de Google actualizada el 10 de julio de 2026. Allí está escrito que no hacen falta archivos especiales, ni ficheros de texto para IA, ni marcado propio: hace falta que la página esté indexada y pueda mostrarse con un snippet.

Cómo comprobarlo usted mismo, paso a paso

Empiece por la pregunta, porque ahí se decide si la prueba mide algo. «¿Conoces la clínica X de Madrid?» no sirve: eso mide reconocimiento de un nombre que usted mismo acaba de poner delante del modelo. Lo que quiere saber es otra cosa —si su clínica aparece cuando nadie la ha nombrado— y esa pregunta nunca lleva su marca dentro.

  1. Escriba la pregunta del paciente, no la suya. «Implante dental en el barrio de Salamanca, Madrid». «Ortodoncia invisible en Chamberí». Tratamiento y zona, sin ninguna marca. Prepare cuatro o cinco, una por cada tratamiento que de verdad quiere vender.
  2. Ponga la ciudad o el barrio dentro del prompt. Si el lugar no está en el texto, no está en la pregunta, y la respuesta que obtenga no es la que recibe un paciente de su zona.
  3. Active la búsqueda web. Sin ella está consultando la memoria del modelo; con ella la respuesta trae enlaces, y los enlaces son la parte medible del experimento.
  4. Repita cada pregunta entre tres y cinco veces, cada una en una conversación nueva. La respuesta cambia entre ejecuciones. Una sola prueba no distingue entre «aparecemos» y «apareció esa vez».
  5. Anote dos cosas por cada ejecución: si su clínica aparece y qué dominios se citan como fuentes. La segunda columna es la que después sirve para trabajar.
  6. Repita una vez al mes en condiciones comparables. Misma redacción, mismo modelo, misma configuración. Si cambia las tres cosas a la vez, la comparación con el mes anterior no significa nada.

Al terminar tendrá una frase del tipo «aparecemos en dos de cinco ejecuciones de la pregunta de implantes y en ninguna de las de ortodoncia». Eso se puede comparar dentro de treinta días. «Estamos» o «no estamos» no.

Mire las fuentes, no solo su nombre

Que el modelo escriba el nombre de su clínica dentro del texto y que ponga un enlace a su web son dos hechos distintos, y conviene separarlos desde la primera prueba. La cita con enlace señala qué página ha usado el sistema para construir esa respuesta concreta: es la única parte del resultado sobre la que usted tiene alguna influencia directa, y por eso es la columna que hay que anotar.

El 9 de septiembre de 2026 hicimos esa prueba nosotros mismos. Preguntamos a ChatGPT (modelo gpt-5.6-sol, con búsqueda web activada y geolocalización en España) exactamente lo que preguntaría un paciente: «¿Qué clínica dental me recomiendas en el barrio de Salamanca de Madrid para ponerme un implante?». La respuesta trajo cinco enlaces a cinco dominios distintos. Cuatro eran webs de clínicas dentales. El quinto era el sitio de un gran grupo de radiodifusión, es decir, un medio de comunicación. Entre las fuentes no había ningún directorio ni portal agregador.

Hay que decir con la misma claridad qué es eso y qué no es. Es una ejecución, no una estadística: no hemos repetido la pregunta las cinco veces que le pedimos a usted que la repita, ni la hemos probado en otros barrios ni con otros tratamientos. Lo que sí muestra es que la web de una clínica puede acabar citada como fuente de una respuesta, y que la única forma de saber qué ocurre en su caso es mirar su caso. Tampoco dice nada sobre los agregadores: que aquel día no apareciera ninguno no significa que no cuenten. Es lo que salió una vez, un día, con una pregunta.

Lo que Google escribió sobre «optimizar para la IA»

En este terreno circulan muchas recomendaciones sin autor. Hay una que sí lo tiene: la página Optimizing your website for generative AI features on Google Search, actualizada el 10 de julio de 2026. Merece la pena leerla entera antes de firmar cualquier presupuesto de visibilidad en la búsqueda con IA (GEO). Tres frases resumen su contenido.

La primera, sobre los archivos que supuestamente hay que añadir a la web:

You don't need to create new machine readable files, AI text files, markup, or Markdown to appear in Google Search.

Es decir: para aparecer en Google Search no hace falta crear ficheros legibles por máquina, archivos de texto para IA, marcado ni Markdown. Sobre esos archivos el documento añade que «Google Search ignores them» y que ponerlos «neither harm nor help your site's visibility or rankings in Google Search» — ni perjudican ni ayudan. Esto importa porque hay herramientas que generan uno de esos ficheros en dos clics y lo presentan como el paso que faltaba.

La segunda, sobre los datos estructurados:

Structured data isn't required for generative AI search, and there's no special schema.org markup you need to add.

No existe un tipo de marcado schema.org que haya que añadir para entrar en las respuestas generativas. El marcado tiene otros usos —los resultados enriquecidos clásicos siguen ahí— pero no es la palanca que a veces se vende.

Y la tercera, que es la única condición técnica que el documento nombra:

To be eligible to be shown in generative AI features on Google Search, a page must be indexed and eligible to be shown in Google Search with a snippet, fulfilling the Search technical requirements.

Para aparecer en las funciones generativas de Google Search, la página tiene que estar indexada y ser apta para mostrarse con un snippet, cumpliendo los requisitos técnicos de Search. Una página no indexada, o que impide el snippet, queda fuera antes de que empiece la discusión sobre contenidos.

Este documento habla de Google, no de ChatGPT. Pero es la documentación de fabricante más explícita que hemos encontrado sobre qué hace falta, y conviene tenerla delante cuando alguien le explique lo contrario.

El único experimento controlado que hemos encontrado

Sobre si el marcado estructurado aumenta las citas en respuestas de IA hemos encontrado un solo estudio con grupo de control: el que publicó Ahrefs el 11 de mayo de 2026, firmado por Louise Linehan con Xibeijia Guan como coautora y revisión de Ryan Law.

El diseño es sencillo de contar. Tomaron 1.885 páginas que añadieron JSON-LD entre agosto de 2025 y marzo de 2026 y las compararon con 4.000 páginas de control emparejadas, con un método de diferencias en diferencias con emparejamiento. Los resultados:

Plataforma Cambio en citas tras añadir el marcado Lectura de los autores
Google AI Overviews −4,6 % estadísticamente significativo
Google AI Mode +2,4 % indistinguible del ruido
ChatGPT +2,2 % indistinguible del ruido

La conclusión de los autores, en su formulación:

Adding schema produced no major uplift in citations on any platform.

Añadir marcado no produjo ninguna mejora relevante en las citas en ninguna plataforma.

Ahora la parte que casi nunca se cita, y sin la cual la conclusión se deforma. Los propios autores advierten:

Every page in the dataset had 100+ AI Overview citations in February 2025, before any schema was added.

Todas las páginas del conjunto de datos tenían más de cien citas en AI Overviews en febrero de 2025, antes de añadir ningún marcado. Es decir: el experimento estudió páginas que la IA ya citaba mucho, y midió si el marcado las hacía citar todavía más. Sobre una web que los sistemas de IA aún no conocen, este estudio no dice absolutamente nada. Quien lo use para afirmar «el marcado no sirve para nada» está estirando el dato tanto como quien vende el marcado como llave de entrada.

Lo que sí está en sus manos

Hay una decisión técnica concreta, con documentación del fabricante detrás, y está en un fichero de texto de su propio dominio. OpenAI documenta tres robots distintos, y se confunden constantemente entre sí:

Bot Qué dice la documentación de OpenAI
OAI-SearchBot «used to surface websites in search results in ChatGPT's search features». Y, de forma explícita: «Sites that are opted out of OAI-SearchBot will not be shown in ChatGPT search answers, though can still appear as navigational links»
GPTBot «used to make our generative AI foundation models more useful and safe» — el entrenamiento de los modelos
ChatGPT-User «not used to determine whether content may appear in Search»

La diferencia práctica es grande. Bloquear GPTBot es una decisión sobre el entrenamiento de modelos, y hay motivos razonables para tomarla. Bloquear OAI-SearchBot es otra cosa: según la propia documentación de OpenAI, los sitios excluidos de ese robot no se muestran en las respuestas de búsqueda de ChatGPT, aunque el mismo texto matiza que pueden seguir apareciendo como enlaces de navegación. Y es exactamente el bloqueo que aparece por inercia, copiado de una plantilla o activado por un plugin de seguridad, en webs cuyo dueño nunca decidió nada al respecto.

Compruébelo en un minuto: abra su-dominio.es/robots.txt en el navegador y busque los tres nombres. Si no aparece ninguno, no hay bloqueo. Si aparece alguno, la decisión debería ser suya y no del que instaló el plugin.

Lo segundo que está en sus manos es más aburrido y pesa más: que la página exista, esté indexada y responda por escrito. Un tratamiento que en su web solo aparece dentro de un carrusel de fotos, un vídeo o un PDF no tiene texto que un sistema pueda leer y citar. Y el texto que sí hay debería responder a la pregunta del paciente en el primer párrafo —qué es, cuánto dura, qué incluye, de qué depende el precio— y no después de tres párrafos sobre la trayectoria de la clínica. Es la misma recomendación de siempre para los buscadores clásicos, y es la única que la documentación de Google respalda por escrito.

Cuidado con lo que la IA diga de usted

Supongamos que la prueba sale bien y su clínica aparece en tres de cinco ejecuciones. La tentación siguiente es evidente: ponerlo en la web, en Instagram, en la sala de espera. «ChatGPT recomienda nuestra clínica.»

La Ley 3/1991, de Competencia Desleal no dice nada sobre inteligencia artificial, y no hay que hacerle decir lo que no dice: no prohíbe mencionar a la IA. Lo que describe son conductas que pueden inducir a error. Su artículo 5, en la redacción vigente desde el 28 de mayo de 2022, abre así:

  1. Se considera desleal por engañosa cualquier conducta que contenga información falsa o información que, aun siendo veraz, por su contenido o presentación induzca o pueda inducir a error a los destinatarios, siendo susceptible de alterar su comportamiento económico, siempre que incida sobre alguno de los siguientes aspectos:

Fíjese en «aun siendo veraz»: no hace falta mentir para que una frase entre en este artículo. El precepto pide tres cosas a la vez, y conviene leerlas juntas: que la presentación induzca o pueda inducir a error, que sea «susceptible de alterar su comportamiento económico» de quien la lee, y que recaiga sobre alguno de los aspectos que el propio artículo enumera. Entre esos aspectos hay dos que tocan de lleno a una frase de este tipo. La letra d):

d) El alcance de los compromisos del empresario o profesional, los motivos de la conducta comercial y la naturaleza de la operación comercial o el contrato, así como cualquier afirmación o símbolo que indique que el empresario o profesional o el bien o servicio son objeto de un patrocinio o una aprobación directa o indirecta.

Y la letra g):

g) La naturaleza, las características y los derechos del empresario o profesional o su agente, tales como su identidad y su solvencia, sus cualificaciones, su situación, su aprobación, su afiliación o sus conexiones y sus derechos de propiedad industrial, comercial o intelectual, o los premios y distinciones que haya recibido.

Un paciente que lee «ChatGPT recomienda nuestra clínica» puede entenderlo como una aprobación por parte de alguien, y no como lo que es: el resultado de una ejecución de un sistema que da respuestas distintas cada vez y que, si le preguntan de otra manera, nombra a otros. Si además la frase se formula como una posición frente a otras clínicas —«la que más recomienda la IA en Madrid»—, entra el artículo 10, en la redacción vigente desde el 1 de enero de 2010:

La comparación pública, incluida la publicidad comparativa, mediante una alusión explícita o implícita a un competidor estará permitida si cumple los siguientes requisitos:

b) La comparación se realizará de modo objetivo entre una o más características esenciales, pertinentes, verificables y representativas de los bienes o servicios, entre las cuales podrá incluirse el precio.

La parte incómoda es la exigencia de que las características comparadas sean «esenciales, pertinentes, verificables y representativas». Un resultado que cambia entre ejecuciones y que depende de cómo esté redactado el prompt es difícil de sostener como característica verificable de su servicio. No hacemos aquí la valoración jurídica de ninguna frase concreta —eso corresponde a su abogado o a su gestoría—, pero es de las cosas que conviene revisar antes de publicar y no después.

Hay un segundo motivo para vigilar lo que la IA cuenta de usted, y este es puramente práctico. Cuando ChatGPT dice un precio suyo que ya no existe, casi nunca se lo ha inventado: suele seguir publicado en una página antigua de su propia web. Esa página sí es publicidad suya, y lo que promete su publicidad es exigible por el paciente aunque no figure en el presupuesto firmado: lo establece el artículo 61.2 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, y lo desarrollamos en el artículo sobre publicidad vinculante. Repasar las páginas viejas de tratamientos y precios resuelve los dos problemas a la vez.

Lo que no sabemos

Este es el apartado que falta en casi todo lo que se publica sobre este tema, y sin él el resto vale menos.

No sabemos con qué frecuencia ChatGPT nombra a una clínica concreta. No hemos encontrado ningún informe público de OpenAI con ese dato, y nuestra comprobación manual —la que le proponemos arriba— es una muestra pequeña hecha a mano, no una medición. Sirve para detectar diferencias grandes y para seguir una tendencia mes a mes; no sirve para afirmar porcentajes.

No sabemos qué peso tiene cada factor en la elección de fuentes. Ni Google ni OpenAI lo publican, y cualquier lista ordenada de «factores de posicionamiento en IA» es una hipótesis de alguien, no un dato.

No sabemos si el estudio de Ahrefs se aplica a una web que empieza: sus autores acotan el conjunto a páginas que ya recibían más de cien citas antes del experimento. Sobre las demás no hay evidencia en ninguna dirección.

Y no sabemos qué parte de los pacientes nuevos de una clínica llega por esta vía, porque no lo hemos medido en ninguna. No tenemos todavía casos propios que enseñar en este apartado, y preferimos decirlo a rellenar el hueco con una cifra de otro.

Qué puede hacer esta semana

Cuatro cosas, todas por su cuenta y sin respondernos nada:

  • Haga la prueba. Cuatro preguntas genéricas de sus tratamientos principales con su barrio dentro, tres repeticiones de cada una, búsqueda web activada. Anote apariciones y dominios citados en una tabla de dos columnas.
  • Abra su robots.txt. Busque OAI-SearchBot, GPTBot y ChatGPT-User. Si hay un bloqueo, que sea porque usted lo decidió.
  • Elija el tratamiento que más quiere vender y mire su página. ¿El primer párrafo responde a lo que pregunta un paciente, o cuenta la historia de la clínica? ¿El precio y las condiciones están en texto, o dentro de una imagen?
  • Busque en su web y en sus redes cualquier frase que diga que una IA le recomienda. Si la hay, es el momento de leerla otra vez con el artículo 5 delante.

Si quiere revisar toda su publicidad con el mismo criterio, el checklist de publicidad sanitaria recorre los bloques con los que nosotros miramos un anuncio. Y si prefiere que hagamos la comprobación con usted y le digamos qué encontramos, escríbanos.

¿Necesito un archivo llms.txt para aparecer en ChatGPT?

La documentación de Google es explícita para su buscador: no hacen falta «machine readable files, AI text files, markup, or Markdown» para aparecer en Google Search, y añadirlos «neither harm nor help your site's visibility or rankings in Google Search». OpenAI describe el acceso a los sitios mediante sus robots y robots.txt, no mediante un fichero de ese tipo. Que un generador lo cree en dos clics no lo convierte en un requisito.

¿Sirve añadir marcado schema.org para que la IA me cite?

Google lo dice por escrito: «Structured data isn't required for generative AI search, and there's no special schema.org markup you need to add». El único experimento controlado que hemos encontrado —el de Ahrefs, mayo de 2026— midió −4,6 % en AI Overviews, +2,4 % en AI Mode y +2,2 % en ChatGPT, y concluye que añadir marcado «produced no major uplift in citations on any platform». Con una advertencia importante de los propios autores: todas las páginas estudiadas ya recibían más de cien citas antes. El marcado tiene otros usos legítimos; como llave de entrada a las respuestas de IA, no hay evidencia que lo sostenga.

Si bloqueo GPTBot, ¿desaparezco de las respuestas de ChatGPT?

Son robots distintos y conviene decidirlos por separado. Según la documentación de OpenAI, GPTBot se usa «to make our generative AI foundation models more useful and safe», es decir, para el entrenamiento. El que afecta a la búsqueda es OAI-SearchBot, y ahí el texto es directo: «Sites that are opted out of OAI-SearchBot will not be shown in ChatGPT search answers». Sobre ChatGPT-User la documentación aclara que es «not used to determine whether content may appear in Search».

¿Puedo poner en mi web que ChatGPT recomienda mi clínica?

Es de las frases que conviene revisar antes de publicarlas, y la valoración no la hacemos nosotros: corresponde a su abogado o a su gestoría. El artículo 5.1 de la Ley 3/1991 considera desleal por engañosa la información que, «aun siendo veraz, por su contenido o presentación induzca o pueda inducir a error», y su letra d) menciona cualquier afirmación que indique que el profesional o el servicio «son objeto de un patrocinio o una aprobación directa o indirecta». Si además la frase compara con otras clínicas, el artículo 10.b) pide que la comparación sea objetiva y sobre características «esenciales, pertinentes, verificables y representativas» — y un resultado que cambia en cada ejecución encaja mal ahí.

¿Cada cuánto conviene repetir la comprobación?

Una vez al mes es suficiente y ya permite ver movimiento. Lo que importa es repetirla en condiciones comparables: la misma redacción de las preguntas, el mismo modelo, la misma configuración de búsqueda web y el mismo número de ejecuciones. Si cambia varias cosas a la vez, la diferencia respecto al mes anterior no se puede atribuir a nada.

Artículos relacionados